Filosofía Medieval

 

Filosofía Medieval


La Filosofía de la Edad Media contiene dos momentos principales, la Patrística  y la Escolástica, y en este artículo centraremos el estudio en cada uno de ellos con el fin de comprender el contenido capital del Medievo en cada una de sus etapas



Etapas e ideas centrales de la Filosofía Medieval



Orígen de la Filosofía Medieval


La filosofía Medieval significó una ruptura en relación a aquellos temas centrales de los cuales la filosofía antigua trató, a saber; la naturaleza, el hombre y la sociedad, así como de la vida práctica que el período helénico - romano refirió, es decir, la Edad Media inicia a partir del movimiento que la filosofía o el pensamiento filosófico experimenta ocupándose ahora no de los temas ya señalados, sino en lo referente a Dios y a la recta doctrina de la fe. 


El Medievo desarrollará -por ende- una filosofía centrada en la reflexión sobre la verdad en cuanto a Dios, así como la relación entre fe y razón y el problema metafísico de los universales. El avance del cristianismo será entonces la causa que motivará la transición de los temas que ocuparán la reflexión filosófica del momento. Históricamente se define que el período de la Edad Media comienza a partir de la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C hasta la caída de Constantinopla en el año de 1453 d.C. 


El período que ocupa la meditación de la Filosofía Medieval contiene -por tanto- los siglos que se encierran desde el siglo V hasta el siglo XV d. C  lo que significa que con el inicio del renacimiento, y posteriormente la edad Moderna, la filosofía experimenta un nuevo giro en el razonamiento filosófico ocupándose ahora del hombre, la ciencia, la razón y los límites del conocimiento, no obstante las características de la Filosofía Medieval centraron su atención en temas referentes a la fe, así como la defensa de la ortodoxia cristiana atendiendo, a su vez, cuestiones metafísicas como el ser, la nada y el problema de los universales.


En el Medievo Filosofía y Teología se confunden en un mismo discurso, y entre otras características de la Edad Media existe también la intención de hacer de la reflexión filosófica y teológica la ciencia que logre evidenciar con certeza la existencia de Dios.


La Patrística 


La Patrística es, dentro de la edad Media, la época donde la filosofía sirve de instrumento para el desarrollo de la recta doctrina u ortodoxia cristiana, su lenguaje, que es a la vez un lenguaje teológico, imprime un discurso coherente de la fe sustentado en la Revelación y en las Sagradas Escrituras. Sin embargo, el discurso y la argumentación es a su vez enriquecido por la herencia que la filosofía antigua inyectó al razonamiento humano.


San Agustín y el neoplatonismo

Platón se convierte para esta época en el referente que la filosofía tomará en la estructuración del pensamiento. Siendo San Agustín de Hipona (354 - 430 d.C) quien hará uso de esta filosofía, facilitando con ella la argumentación racional de los dogmas de fe, su tratado sobre la Ciudad de Dios evidencia esta realidad donde explica la historia como creación y el devenir histórico como el camino necesario que el hombre debe recorrer para alcanzar el cumplimiento de las promesas escatológicas, que no es más que el paso de esta realidad sensible a la trascendente, es decir, el paso del alma (inmortal) hacia la verdad eterna e inmutable, el Sumo Bien, Dios.


Para San Agustín solo existe una única verdad y tanto la razón como la fe pueden acceder a ella. 


Así mismo, el obispo de Hipona, en defensa de la fe y de la ortodoxia cristiana, contendió variadas doctrinas heréticas como ser: el maniqueísmo,  el donatismo, el pelagianismo y el arrianismo.


San Agustín como filósofo cristiano y neoplatónico explica que el acceso  a la verdad no se limita a la realidad sensible, sino que esta es evidenciada en lo propiamente inteligible que va más allá de lo aparente, al acceder el hombre al interior de su alma accede al conocimiento y a la contemplación de la verdad. Plotino (205 - 270 d.C), fundador del neoplatonismo, y defensor del monoteísmo, muestra a Dios como el Uno de donde la pluralidad emana en distintos grados de perfección.


Lo Uno para Plotino significa la perfección absoluta, perfección de la cual la pluralidad participa en sus distintos grados, siendo la materia el grado de perfección menor y el alma el más cercano a ella. Así, el alma se vuelve entonces en el elemento necesario para acceder a la verdad en su más alto grado de optimización. El pensamiento de San Agustín concentra la verdad de Dios en el Sumo Bien, Dios es la verdad eterna e inmutable, el Bien Absoluto de donde el alma contiene su haber.


Las obras de San Agustín explican también la naturaleza del tiempo, esto último dentro de las Confesiones de San Agustín donde señala el tiempo en dos variables distintas, el tiempo de Dios que es inmutable y eterno y el tiempo del hombre que es creado y mutable, el tiempo creado participa del ahora de Dios donde el tiempo no cambia y es ahí donde Dios crea al hombre y al mundo de forma ex nihilo, es decir, sin materia preexistente, siendo Dios el principio absoluto de toda la creación. 


Al ser la materia creación de Dios esta no puede ser causa del mal, lo que hace entender que para San Agustín no existe en el hombre principio ontológico que explique la apariencia del mal, ya que para San Agustín el mal no existe, sino que este es consecuencia de la ausencia del bien, el mal moral que el hombre pueda provocar es inferencia al libre albedrío con el cual el hombre fue creado, siendo este último quien decide libremente optar por el Bien para lo cual el alma fue creada, el  Sumo Bien y la Verdad Eterna e Inmutable que el alma contempla en su inteligibilidad, a saber; Dios.


Atanasio de Alejandría

San Atanasio (275 - 393 d.C) es conocido también como padre y doctor de la Iglesia, su ministerio fue de suma importancia en la defensa de la fe y sobre todo en la apología que el Concilio de Nicea (325 d.C) hace sobre la consustancialidad del Padre con el Hijo, afirmando que el Logos o el Verbo Encarnado es consustancial al Padre. 


Jesús es el Logos Eterno, y por tanto al ser Él el Verbo Encarnado es Dios hecho hombre, Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre y es esta la fe que el Concilio y San Atanasio defienden contra los ataques del arrianismo, doctrina herética que niega la divinidad de Jesús como Logos Eterno, afirmando también el santo y el teólogo, y a la vez filosófo, la consustancialidad del Espíritu con el Padre y el Hijo.


San Atanasio defiende también la verdad de la resurrección, afirmando que esta es posible gracias a que el Verbo hecho carne asume en su haber la naturaleza humana, redimiendo así la vida del hombre y destruyendo con su muerte la corruptibilidad del óbito del cual el hombre ha sido objeto por causa de su pecado. 


Al asumir el Verbo la naturaleza humana asume con Él toda la realidad del hombre, excepto el pecado, pero también imprime en el hombre su divinidad, y esto es lo que hace posible en el hombre su resurrección. El Hijo se dona a sí mismo para que el hombre se pueda salvar, la muerte de Jesús en la Cruz es la donación total del Ser de Jesús a la humanidad, Jesús se entrega en la Cruz porque es ahí donde se consume la salvación deseada por Dios a los hombres, ya que al ser Jesús Dios verdadero no podía morir si él no entregaba su humanidad en el deceso de la Cruz. Con este acto, y con su resurrección, Jesús redime no solo la naturaleza humana, sino que con su muerte muere también la muerte del hombre.


Si deseas seguir profundizando sobre estas verdades de fe, dejaré al final de este artículo (en pdf) el tratado de San Atanasio sobre la Encarnación del Verbo para que profundices en la lectura del santo de Alejandría.  


En síntesis la Patrística comprende el esfuerzo que los teólogos y la filosofía de esta época realizaron con el fin de sentar las bases de la doctrina cristiana, se llaman padres de la Iglesia a todos estos autores que centraron sus fatigas en la construcción de la recta ortodoxia que abarca los primeros siglos de la era cristiana hasta el siglo VIII apróximadamente, entre ellos sobresalen de la Iglesia latina de occidente los nombres de San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín, San León y San Gregorio Magno y junto con ellos San Isidoro de Sevilla, y en Oriente destacan los nombres de San Atanasio, Basilio de Cesarea, Gregorio de Nisa y Gregorio de Nacianzo, además de San Juan Crisóstomo y San Cirilo. 


La Escolástica


La Patrística trató por tanto los temas que fundaron los principios de la doctrina cristiana sustentados en la Revelación, ahora bien ¿Qué es la Escolástica?  o ¿De qué trató la Escolástica?


la Escolástica o filosofía Escolástica es el período que dentro de la Edad Media se ocupó de transmitir las bases de la sana doctrina que de manera sistemática se expandió con el auxilio y apogeo de las universidades a lo largo de Europa. Su período comprende los siglos XI y XV y a diferencia de la Patrística, la cual se auxilió de la filosofía platónica o del neoplatonismo, la Escolástica estructura su filosofía bajo el subsidio de Aristóteles, quien es también referente de la filosofía clásica antigua.  


Santo Tomás de Aquino


Santo Tomás (1224 - 1274), fue un teólogo y filósofo italiano quien es a su vez citado como el máximo exponente de la Escolástica, perteneciente a la orden de los predicadores de Santo Domingo de Guzmán su pensamiento filosófico, y su doctrina teológica, significaron una apología en contra del averroísmo que defendía la existencia de una doble verdad, afirmando que la razón accede solo a aquellas verdades que le son propia, mientras que las verdades de la Revelación solo son posible mediante la fe y no así de la razón.   


En contra de tales afirmaciones Santo Tomás presupone la no contradicción entre  fe y razón, ya que ambas proceden de Dios y conducen a una misma verdad. Además, Tomás de Aquino sistematiza la teología de manera que esta sea considerada ciencia de la verdad que evidencia con certeza la existencia misma de Dios. Su Suma Teológica trata sobre este y otros temas que son también de interés para la Filosofía.


Las 5 vías de Santo Tomás de Aquino

En la Suma Teológica, bajo el influjo de la filosofía Aristotélica,  se muestran las 5 vías de Santo Tomás de Aquino que evidencian la existencia y naturaleza de Dios como causa incausada del mundo natural, estas vías son:


1 Vía del movimiento que explica la continuidad del movimiento en el espacio. Circulación que Aristóteles definió como el cambio sucedido de la potencia al acto, traslado que ocupa necesariamente de una fuerza externa al propio movimiento. Esta fuerza es el primer motor inmóvil que Aristóteles explicó como fuerza incausada y que Santo Tomás define atribuyéndole el concepto Dios.


2 Vía de la causa eficiente que Aristóteles subrayó como la causa incausada y que Santo Tomás atribuye a Dios, ya que la naturaleza es finita no puede existir en ella una causa eficiente de sí misma, debe existir una causa primera no finita como causa del mundo material, Dios.

 

3 Vía de la contingencia y la necesidad, según Santo Tomás la existencia contingente de los seres evidencia la posibilidad de la nada o del no ser, no obstante las cosas son, por lo que debió existir, para Santo Tomás, como para Aristóteles, un ser no contingente que permitiese la existencia del ser que aún siendo contingente existe. El ser necesario es para Santo Tomás existente en sí mismo y su necesidad no deviene una causa.


4 Vía de los grados de perfección, todas las cosas tienen en menor o mayor medida cualidades como la belleza o la bondad, y es precisamente las variables de estos atributos lo que evidencia la existencia de un principio donde la belleza, la bondad o la justicia, entre otras singularidades, puedan ser mensurables, la medida de estas variables o grados de perfección es aquella que contiene las mismas en su grado máximo de plenitud, Santo Tómas lo refiere a Dios. 


5 Vía de la finalidad, todas las cosas u objetos tienen su razón de ser, la naturaleza y el hombre contienen una finalidad la cual es connatural a su condición, por lo que debe existir una causa inteligible que adhiera en ellas razón teleológica o finalidad propia adherida al ser, causa o inteligencia incausada que Santo Tomás atribuye a Dios.


El problema de los universales  

En la Edad Media y especialmente en la Escolástica el tema de los universales alcanzó un interés particular para la filosofía, anteriormente, en la Edad Clásica, con Platón y Aristóteles, al igual que Sócrates, se había definido ya la necesidad de los universales como criterio formal que explicase la universalidad o la esencia común de las cosas, no obstante en la Edad Media se cuestiona la existencia o no existencia de estos entes, gestándose así un debate filosófico entre tres corrientes a saber: el nominalismo, el realismo y el realismo moderado.


El Nominalismo 

El nominalismo quien tiene como su representante a Guillermo de Ockham (1287 - 1347 d.C) defiende la no existencia de los universales como entidades abstractas, lo único que existe para el nominalismo es lo singular y lo particular. Las cualidades o atributos comunes son conceptos abstractos que sirven para comprender la esencia o razón de ser de los objetos, pero en ningún momento son entidades reales.


El Realismo

Contrario a lo que el nominalismo explica, el realismo afirma la existencia de entidades abstractas separadas de la realidad sensible pero de existencia cierta, como las ideas del mundo inteligible de Platón donde las formas del mundo sensible ocupan el espacio de entidades reales, las cuales se definen como abstractas, inmutables e imperecederas.

El Realismo Moderado

Al igual que Aristóteles quien defendía que la existencia de las formas no es separada a la realidad sensible, Santo Tomás de Aquino afirma la existencia real de los universales como entidades no separadas de la realidad, sino como esencias metafísicas que no pueden conocerse por abstracción.


En síntesis esta es la realidad de la Filosofía durante la Edad Media, ciertamente es un período donde la filosofía se confunde con el discurso teológico sin olvidar los principios metafísicos que serán siempre de interés para el  pensamiento filosófico universal.  

Asimismo, y como conclusión a este artículo, comparto con fines educativos, en la intención de comprender de manera cercana el lenguaje que la filosofía desarrolló en los inicios de la Edad Media, el tratado de San Atanasio sobre la Encarnación del Verbo. Documento que podrás encontrar en PDF dando clic al siguiente enlace.


  

     

       






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