Sócrates y el Valor de la Filosofia

 

Sócrates y el valor de la Filosofía


Muchas son las críticas y los cuestionamientos que la filosofía recibe cuando se le acusa de abstracta, afirmando que su utilidad no es más que una quimera y, por ende, una ilusión... se le acusa de desviar la atención sobre aquellos temas prácticos, no obstante, la filosofía, lejos de ser una fábula, es una realidad, necesaria y ontológica.


La filosofía, referida al pensamiento, hace parte de las estructuras ontológicas del ser, ya que el intelecto humano forma parte de este, y su realidad es, por ende, no contingente, sino necesaria. El ser, comprendido desde la definición que Heidegger hace de él, es el hombre que cuestiona e interroga la realidad. El hombre es el ser que cuestiona la realidad, que la aprehende y que la transforma.


Es, pues, la filosofía una realidad necesaria que le permite al hombre dar significado a su entorno. Con ella el hombre valora la realidad, la significa y la conceptualiza.





Sócrates (470 - 399 a.C) fue acusado de no comulgar con los principios  de la ciudad (Atenas), se le acusa de impiedad y de corromper a los jóvenes atenienses, por enseñarles a pensar, a cuestionar, a interrogar. Del mismo modo la filosofía es recibida hoy con recelo, porque ella devela la verdad.

El hombre, y los gobiernos, que pretendan ocultar la verdad, acusarán a la filosofía de impía, y de corromper la razón, y por ende, la sociedad y el espectro ideológico que sobre ella se circunde. 


Al acusar la filosofía de impía -y de absurda- por no comulgar con el espectro ideológico circundante, será suprimida y se arrojará fuera de la ciudad, del estado o la nación. Se le acusara y será sometida a juicio, y su condena será la muerte, del mismo modo como fue condenado Sócrates al hacerle beber de la cicuta.


No obstante, la filosofía, lejos de ser una quimera que deba ser expulsada, es una necesidad ontológica que devela al ser (al hombre), ya que ella nos muestra el camino de la verdad y de la virtud que conduce al ser hacia la justicia y su plenitud. 


La filosofía es amor a la sabiduría, y Sócrates enseña a los jóvenes en el conocimiento del ser "conócete a tí mismo " el camino y el espacio hacia la verdad ¿Cuál verdad? la verdad del ser y del hombre que desea ser feliz. 


Sólo conociendo al ser el hombre podrá ser feliz, porque alcanzará la virtud y el bien universal (no singular) del cual el ser deberá participar en su vida práctica. La filosofía, lejos de ser abstracta, es una estructura ad hoc que educa la praxis del buen vivir. 


Con Sócrates, los jóvenes atenienses aprendieron el arte de vivir bien, cuestionando e interrogando alcanzaron la verdad -y el bien universal- que conduce al ser hacia la justicia y hacia el desarrollo de una vida en la virtud y en la verdad, pero ¿Por qué los gobiernos pretenden expulsar a la filosofía y dar de beber a ella de la cicuta? Sócrates nos dirá que es la ignorancia la causa de sus malos actos. Cuando el hombre aprenda a conocerse a sí mismo descubrirá en su interior la verdad universal de la cual el ser es llamado a participar en su totalidad, a saber: el bien universal del cual todo hombre es partícipe, y que es capaz de él en el ejercicio de la razón y en la praxis del devenir filosófico inmanente a su naturaleza, de la cual al hombre no podrán separar.






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