Sócrates y el significado ontológico del Amor

 

Sócrates y el significado ontológico del Amor


Sócrates, fue un filósofo de la antigua Grecia, su historia se desarrolla en el siglo V a.C. Se estima el año 470 (a.C) como el año de su nacimiento, fue hijo de Sofronisco, quien fuera su padre y, quien, a su vez, se dedicaba a la escultura, y de Fenáreta, su madre, quien desempeñaba el oficio de partera, alegóricamente se puede comprender que el oficio de sus padres motivó en Sócrates el anhelo de hacer parir y esculpir las ideas -o las formas- que hacen al filósofo descubrir el significado oculto de las cosas, su anhelo de alcanzar y encontrar la verdad le sitúan como uno de los filósofos más importantes del pensamiento filosófico occidental. Con Sócrates, la filosofía toma un nuevo giro ya que la preocupación central del filósofo no será ya la naturaleza, sino la vida recta, el interés por el desocultamiento certero de la physis será sustituido por el desvelamiento de la virtud como principio o norma ética que hará de la conducta humana, no sólo una conducta justa, centrada en las virtudes, sino un proceder acorde a su propia naturaleza que, para Sócrates, deberá ser el ejercicio de la razón y de la moral.


Para Sócrates el desarrollo de la naturaleza humana se encuentra no en las posesiones o en la riqueza que este (el hombre) logre acumular, sino en el avance de lo que en esencia el hombre debe anhelar, a saber: el perfeccionamiento propio del ser y del intelecto que haga dirigir su naturaleza al mayor bien tangible -e inteligible- que Sócrates explica solo es posible realizar en el ejercicio de la sabiduría y la vida moral. 


Por sus convicciones Sócrates es acusado injustamente de impiedad y de corromper a los jóvenes. En Atenas es sentenciado a muerte y en el año 399 (a.C) fallece tras beber la cicuta.

    



¿Cuál es la definición que Sócrates hace sobre el amor?


Sócrates, como hemos apuntado, desarrolló un pensamiento centrado en el desvelamiento de una vida recta, siendo para él la virtud y el bien moral las máximas que el hombre debe anhelar conforme al avance de su propia naturaleza. De Sócrates no tenemos escritos ni legados literarios, de su filosofía conocemos lo que sus discípulos nos han transmitido, siendo la "Apología de Sócrates" y "El Banquete" dos de las obras que retratan el pensamiento y la personalidad del filósofo. 


En estos textos, Platón, quien fue formado como filósofo por Sócrates, redacta el juicio que la ciudad de Atenas pronunció contra su maestro (la Apología) y, en "El Banquete", su discípulo explica lo que Sócrates enseñó sobre el eros, es decir, el amor. No obstante, se estima que en los diálogos, y en el discurso literario de la obra (El Banquete), es Platón mismo quien hace expresar sus ideas atribuyendo las mismas a su maestro Sócrates, este dato es causa de interpretación por lo que nos ocuparemos de explicar lo que el texto refiere sobre el eros, atribuyendo en Sócrates el discurso que explica el sentido ontológico del amor.


Para comprender el discurso que Sócrates hace sobre el eros, es necesario entender el método filosófico que él utiliza. Sócrates, quien en su pensamiento se muestra cercano al Ser inmutable de Parménides, defiende el concepto de lo "universal" y entiende que la verdad sobre la naturaleza humana, y el bien, es constante y continua, y que el hombre, por su propia naturaleza, es capaz de alcanzar. Haciendo uso de la dialéctica logra extraer en el diálogo filosófico la definición de la idea que se pretende desarrollar, siendo el camino hacia la perfección el método inductivo que el filósofo desarrollará para el desocultamiento de la verdad. Es decir, construir una idea clara que inicia de lo menos perfecto hacia lo más perfecto, la cual Sócrates atribuye como constante y universal.



De Anaxágoras, Sócrates extrae el concepto de orden, en el entendimiento que es la razón la que debe ordenar las ideas que dan significado y forma a la realidad. Es así, que, bajo el método de la mayéutica el filósofo cuestiona y hace del diálogo y la conversación una experiencia dialéctica que permite ordenar los conceptos y los presupuesto filosóficos de modo que estos alcancen la claridad y la luz de la verdad. 



Este es el método que en "El Banquete" el filósofo (Sócrates) acuña para explicar a la concurrencia el ser ontológico del eros. En "El Banquete", Platón, relata la manera de cómo los comensales discursan sobre la verdad del eros y el sentido del amor, atribuyendo en su estructura ontológica cualidades como la belleza y la bondad, pero será Sócrates, quien dirigiéndose a Agatón, y al resto de los invitados, desnudará la imperfección del eros.


El eros (o el amor) ciertamente es el camino hacia la perfección, pero al ser este dirigido hacia algo, es, para Sócrates, imperfecto ya que este no se perfecciona si no alcanza su aditamento, es así, que, para Sócrates, el amor es siempre en relación a algo, y por tanto, es, en sí mismo, imperfecto e inconcluso. El eros logra su perfección cuando este se une y se complementa con el objeto (o el ser) amado, y cuando este alcanza su vínculo su perfección se vuelve procreativa, inmortalizando el amor humano en la procreación de la prole, y, a través del alma, en la gestación de las ideas. 


El amor es -entonces- la senda donde el alma se perfecciona y se inmortaliza en la gestación de ideas que logren inducir al hombre al encuentro de la sabiduría. La sabiduría, es, por ende, el aditamento que el alma busca para alcanzar su perfección y el amor el camino que esta necesita como vínculo de unión entre lo mortal y lo inmortal, lo humano y lo divino, lo imperfecto y lo perfecto. 


El hombre, para ser feliz, necesita en su vida el amor, pero este es imperfecto si no es dirigido hacia algo (o alguién), ahora bien, el amor (o el eros) alcanza su grado de perfección si este se perpetúa en la prole o en la sabiduría donde el alma encuentra su perfección y su realización. El amor, que por su esencia, es, para Sócrates, imperfecto, se vuelve perfecto si este perfecciona el ser, siendo -recordemos- para Sócrates la perfección el sentido último de la filosofía que todo hombre debe buscar y anhelar para la consecución del bien universal del cual el alma se hace acreedora en la consumación del eros como camino de perfección del ser.   










 


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