Arthur Schopenhauer. El Mundo como Voluntad y Representación

 


Arthur Schopenhauer

El Mundo como Voluntad y Representación


Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán del extinto Estado Prusiano, nació en Danzig el 22 de Febrero de 1788 y en 1813 logra el doctorado en Filosofía en la universidad de Jena con la tesis de la cuádruple raíz del principio de razón suficiente. En 1818 acaba su obra culmen "El Mundo como Voluntad y Representación" la cual, al ser publicada (en 1819) no contó con la fortuna deseada, sin embargo, será la obra de inspiración para escritores y filósofos, entre ellos Friedrich Nietzsche.


Schopenhauer siendo contemporáneo a Hegel sostuvo con él diferencias académicas, y ante el claustro de la Universidad de Berlín fuertes debates filosóficos (sobre las cuatro especies distintas de causa) acusándolo de mercenario académico y sicario de la verdad, pues, para el filósofo el salario y el lucro no deben ser lo más importante. 


Sin embargo, se piensa que el carácter pesimista de Schopenhauer alejó de él al alumnado prefiriendo estos la cátedra de Hegel que la del mismo Schopenhauer quien, no obstante, se mantuvo como docente de la Universidad de Berlín desde 1820 hasta 1831. Su inspiración filosófica proviene de Inmanuel Kant y del idealismo de Platón.  


Arthur Schopenhauer fallece en la ciudad de Frankfurt a la edad de 72 años el 21 de Septiembre de 1860.  


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El Mundo como Voluntad y Representación


El Mundo como Representación

Influenciado por Immanuel Kant, Schopenhauer observa el mundo como fenómeno, es decir, como representación.


"Según Schopenhauer, no hay verdad más cierta, más absoluta y más clara que ésta. Qué el mundo es una representación nuestra, que ninguno de nosotros puede salir de sí mismo y ver las cosas tal como son, que todo lo que conocemos se halla dentro de nuestra conciencia, es la verdad de la filosofía moderna desde Descartes hasta Berkeley. Además, se trata de una verdad antigua, como pone de manifiesto la filosofía vedanta, según la cual la materia no posee una esencia independiente de la percepción mental humana, es más, la existencia y la perceptibilidad son términos convertibles" (Giovanni Reale y Darío Antiseri)


El mundo como representación es, pues, condicionado por el sujeto cognoscente, y en línea a Kant, por las formas a priori del espacio y el tiempo. Diferente a lo que puedan pensar los materialistas (o el realismo), para Schopenhauer el mundo no se reduce solo a una realidad objetiva que niega la intervención del sujeto, y tampoco es reducible sólo al sujeto negando la objetividad del mundo como lo pretende a su vez el idealismo extremo.


Sin embargo, una vez eliminado los extremos Schopenhauer nos dirá que "es irrefutable: el mundo constituye una representación mía, y hay que verse abandonado por todos los dioses para imaginarse que el mundo intuitivo, colocado fuera de nosotros, tal como llena el espacio en sus tres dimensiones, moviéndose a lo largo del inexorable curso del tiempo, regido en cada paso por la indeclinable ley de causalidad existe fuera de nosotros con una absoluta realidad objetiva, sin ninguna intervención por parte nuestra; y que luego, por medio de las sensaciones, entre en nuestro cerebro, donde comenzaría a existir por segunda vez, tal como existe fuera de nosotros."


Contrario, "al materialismo que niega al sujeto reduciéndolo a materia, y al realismo según el cual la realidad externa se reflejaría tal como es en nuestra mente, el mundo es, para Schopenhauer, un conjunto de representaciones condicionadas por las formas a priori, a saber, el tiempo, el espacio y la causalidad." (Giovanni Reale y Darío Antiseri)





El Mundo como Voluntad


El mundo como representación es aprehendido como fenómeno y, en consecuencia, existe entre el mundo externo y las formas a priori del espacio y el tiempo una ilusión que la filosofía hindú llamó "velo de Maya". Sobre esto, Kant afirmará que el mundo como nóumeno es incognoscible ya que lo único cognoscible para el sujeto es el fenómeno, es decir, su representación del mundo sensible. 


Para Schopenhauer el fenómeno es la ilusión que vela la realidad, no obstante, diferente a kant, Schopenhauer afirmará que la realidad nouménica  (la cosa en sí) es cognoscible ya que al ser el mundo voluntad el cuerpo no es ajeno a él.   


En efecto el hombre al situarse en el mundo es, como lo son los cuerpos sensibles, representación y fenómeno, pero a la vez es cuerpo y sujeto cognoscente. Es decir, "el cuerpo le es dado al sujeto cognoscente de dos maneras distintas como representación, por una parte, como objeto entre objetos, sometido a las leyes vigentes para éstos, por otra, sin embargo, es dado como algo conocido de inmediato por cada uno y que se designa con el nombre de voluntad." (Giovanni Reale y Darío Antiserí)


El hombre es, pues, a través del cuerpo, voluntad, y al igual que los cuerpos sensibles es fenómeno. Como voluntad, y al ser el hombre sujeto cognoscente, el hombre siente, experimenta y advierte en él el impulso de conservación y el anhelo de vida.


En consecuencia el cuerpo siente "la íntima esencia del propio fenómeno" que no es más que el mundo nouménico, lo que hace cognoscible en el sujeto el noúmeno o la cosa en sí que Kant definió de incognoscible, no obstante, para Schopenhauer el mundo como representación y voluntad no es ajeno al sujeto cognoscente ya que éste participa de él de manera íntima siendo él mismo voluntad.


En cuanto voluntad, Schopenhauer infiere que la naturaleza de ella imprime en quien la contiene dolor y sufrimiento, pero esto será otro tema a tratar.



Referencia Bibliográfica


Giovanni Reale y Darío Antiserí, Historia de la Filosofía del Romanticismo al Empiriocriticismo, Editorial Herder, primera edición, Barcelona 2018.

 

    



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