La Metafísica de Plotino

 

La Metafísica de Plotino


Plotino (205 - 270 d.C), pertenece al período tardío de la filosofía antigua, tiempo de transición filosófica entre lo que fue la Edad Antigua y el Medioevo y el auge del cristianismo. 


    "Es decir, el pensamiento filosófico de Plotino no se limita a ser una etapa más dentro de la misma tradición platónica y aristotélica, a la que se añadiría cierto matiz orientalista, a la vez que se adapta a las exigencias de la época del helenismo, tales como la de «absoluto», «trascendencia», «salvación», y que son las mismas a las que también responde el cristianismo."  (Arce José)


En línea con los presupuestos expuestos del absoluto, la trascendencia y la salvación  la filosofía de Plotino se muestra como camino de vida interior en donde el alma, en la contemplación mística del primer principio, persigue un ascenso hipostático que pasa del alma a la inteligencia (nouse) y del nouse al Uno.    


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¿Podemos decir que el Uno es?


El Uno como algo indeterminado no se identifica con el ser, ya que el ser se limita a sí mismo en la composición de su propia esencia. Es así que, del Uno no se puede predicar ningún atributo ya que esto (el proveer de atributos al Uno) es limitar y por tanto  inferir en él distintos grados de imperfección. 


    "Si decimos que el uno es, tomando la palabra uno en un sentido muy estricto, nos veremos conducidos a decir que este uno es tan uno que no puede ser, porque decir que es, es decir a propósito del uno algo que es diferente del uno. Por consiguiente, si hablo de una unidad absoluta no puedo decir del uno más que una cosa, a saber, que es uno, y no puedo ni siquiera decirlo, porque decir del uno que es uno es añadir uno (como atributo) al uno que es como sujeto. no podemos entonces decir que es uno, ni siquiera que es, y nos encontraremos ante algo inefable,  ya que todo lo que podríamos añadir sería hacer del uno dos cosas, o más todavía" (Wahl Jean) 


El ser emana del Uno


El Uno, quien en la metafísica de Plotino es situado como primer principio, es decir, primera hipóstasis, se traduce como causa eficiente de lo inteligible, la inteligencia (el nouse) toma su luz de este primer principio deslumbrando así el conocimiento en una experiencia mística, en donde el alma, haciendo suyo el resplandor del saber, asume certezas que le hacen participar de la verdad, develando así al ser en su plano inmanente. 


Hemos señalado ya que el ser es diferente al Uno, "Plotino, muestra que en la cumbre del mundo hay algo que no podemos ver, porque nos deslumbra, algo a lo que solo nos podemos unir en un éxtasis. Existe un primado del Uno y una trascendencia del Uno sobre el ser mismo. Porque nada es en él, todo proviene de él; él mismo no es ser, sino generador del ser. Si puede decirse de cada cosa lo que es, es gracias a la unidad." (Wahl Jean) 


El universo que para los estoicos se entiende como un ser vivo, es, en la filosofía de Plotino, organizado por el alma hipostática que no excluye el orden trascendente de las ideas que emanan del nouse (segunda hipostasis), el mundo inteligible se vuelve así en arquetipo de lo visible, causa formal del mundo material. 


El ser que deriva del Uno es la inteligencia, el mundo de las ideas es donde el ser es. El nouse se convierte así en la segunda hipóstasis y el espacio trascendente en donde el alma descubre el ser en sí.  Así, el neoplatonismo sostiene en su quehacer metafísico lo que Platón afirmaba ya en la República:


    "En la República, vemos en estado más desarrollado el esquema que ya se encontraba en el Fedón. El mundo sensible no es más que una imagen del mundo inteligible, y el mundo inteligible se explica sólo por la acción del Bien. Hay un sol de la Inteligencia, como hay un sol del mundo sensible y es el sol el que explica, a la vez, la existencia de las cosas y el conocimiento que de ellas tenemos. El ser es esencia y valor, suspendido del valor supremo que está por encima de la esencia." (Wahl Jean)


Así, en cuanto la verdad, la perfección es posible solo en razón al principio de identidad que debe existir entre el intelecto y lo inteligible, la razón alcanza el conocimiento en la contemplación de las ideas como camino que ilumina al alma hacia la primera hipóstasis, es decir, el Uno de donde emana el ser, fundamento y principio de la verdad del ente, por lo que se hace imperioso que el intelecto sea idéntico al ser, ya que solo así el alma alcanzará la contemplación de la verdad, el nouse como antesala del Uno, luz y sol de la inteligencia que traspasa la psique hasta la finitud propia de la materia.


    "Cada uno de los inteligibles, dice Plotino, es a la vez intelecto y ser, y el conjunto que forman es la totalidad del intelecto y la totalidad del ser."  (Arce José)



¿Qué es el ser?

  

El ser es, de acuerdo con la metafísica de Plotino, la segunda hipóstasis, la cual recibe del Uno la luz que hace de lo inteligible forma y causa de las cosas sensibles, el nouse o la inteligencia reciben así el atributo de ser, y el alma (tercera hipóstasis) identifica en las cosas aquella luz inteligible que les hace participar por su propia causa del ser en cuanto ser, es decir, la inteligencia que organiza y ordena el mundo y que tiene como su origen el Uno que trasciende la realidad propia del ser. 


Toda existencia individual tiene su fundamento en la inmutabilidad del Uno, existencia  que se ordena en razón de lo inteligible, la inteligencia ordena la realidad material y es en ella en donde la materia logra participar del ser. "Su duración finita manifiesta la existencia eterna de un espíritu, de una idea en acto en el entendimiento divino." (Arce José)


El Uno, es así principio ontológico de donde dimana el ser, y el ser, en su esencia inteligible, participa del Uno así como las cosas participan del ser. 


Es así que, y a modo de conclusión, inferimos que ciertamente el ser emana del Uno como segunda hipóstasis, el ser es la inteligencia que recibe del Uno su perfección sin que este sea reducido en su sustancia, el Uno como primer principio permanece inmutable, y lo causado por el Uno es sucesivo en grados inferiores de perfección, inteligencia, alma, hasta llegar a la materia, la cual se define como la antítesis total de la inmutabilidad, y, por ende, contraposición de la perfección total y absoluta del primer principio.


No obstante, la materia realiza el movimiento de retorno, así el hombre, integrado en este movimiento de retorno a lo Uno, debe evitar el autoengaño y buscar la verdad en sí mismo y no  en la pluralidad de los objetos sensibles, sino en su propio interior en donde el alma de manera mística asciende hacia la contemplación propia del ser. El alma individual  participa a su modo del alma hipostática como puente que une la razón o el intelecto al ser, y del ser al Uno como causa hipostática del todo.


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Referencias Bibliográficas:


Arce Carrascoso José Luis, La metafísica de Plotino: Expresión y trascendencia, tomado de: 

file:///C:/Users/saraf/Downloads/73350-Text%20de%20l'article-98938-1-10-20080117%20(1).pdf 


Wahl Jean, Tratado de Metafísica, Fondo de Cultura Económica, segunda impresión,  México 1986




 

    


 

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